Fracasa en gobierno en combatir pobreza

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El indicador de ingreso laboral demuestra este fracaso

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La diputada Araceli Damián González, en el marco de la reunión de trabajo de la Subcomisión de Revisión del Desempeño de los Programas Sociales, adscrita a la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, con el Secretario Ejecutivo del CONEVAL, Gonzalo Hernández Licona.

Comunicado

Congreso de la Unión

Ello a pesar de que exista una cuantificación multidimensional implantada por el CONEVAL, que indica que supuestamente esa situación va la baja, señaló la diputada Araceli Damián González.

La Coordinadora de la Subcomisión de Revisión del Desempeño de los Programas Sociales se reunió con el Secretario Ejecutivo del CONEVAL, Gonzalo Hernández Licona.

En términos reales, el indicador del ingreso laboral –que es el fundamental para la medición de la pobreza– demuestra el fracaso del Gobierno Federal para el abatimiento de la grave situación en que viven millones de mexicanos, a pesar de que exista una cuantificación multidimensional implantada por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL), que indica que supuestamente ésta va a la baja.

Así lo afirmó la diputada Araceli Damián González, en el marco de la reunión de trabajo de la Subcomisión de Revisión del Desempeño de los Programas Sociales, adscrita a la Comisión de Desarrollo Social de la Cámara de Diputados, con el Secretario Ejecutivo del CONEVAL, Gonzalo Hernández Licona.

La Coordinadora de dicha Subcomisión hizo un llamado para que el Poder Legislativo y las instituciones encargadas de medir la pobreza en México trabajen de manera conjunta al respecto. “Esto con el fin de contar con un diagnóstico apegado a la realidad que nos lleve más allá y se logre ampliar nuestro espectro de derechos, a la vez que se trabaje para que la gente en México, a través de un nuevo modelo económico, reciba los beneficios del crecimiento”.

En ese sentido, expuso que de nada le sirve a la gente y al trabajo de apoyo social que los números oficiales reflejen un abatimiento de la pobreza, cuando en las zonas rurales la canasta básica ha subido más del 7 por ciento en lo que va del año y su población enfrenta la pérdida de capacidad para comprar alimentos.

Asimismo, señaló que entre 2005 y 2015 los indicadores de pobreza laboral registraban un incremento de las personas que no cubrían la canasta básica, mientras que ahora la estadística planteada por cuantificación multidimensional del CONEVAL marca una tendencia a la baja, a pesar de que México enfrenta la más fuerte inflación de los últimos años.

“Aunque el Banco de México asegure que a fines de año los precios van a bajar, a la gente no le sirve de nada, porque la población come todos los días”, reclamó la legisladora federal de Morena.

Luego de la explicación de Hernández Licona sobre la metodología para establecer indicadores de gestión social, la diputada Araceli Damián cuestionó los avances planteados por el funcionario y puso como ejemplo que la toma de agua en el terreno de una persona haya sido sacada del indicador de pobreza en materia de dotación de agua potable, porque la mayoría de las veces la población ni siquiera cuenta con el vital líquido.

Finalmente, la también Presidenta de la Comisión de Seguridad Social planteó la necesidad de conservar, por lo menos los próximos diez años, el indicador que utiliza el CONEVAL para medir la pobreza, con el fin de evitar una “extraña disminución” de ésta como ocurrió el año pasado al adoptar una nueva metodología.

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Gobernanza, clave del crecimiento

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Las asimetrías impiden consolidar el desarrollo económico, lograr mayor seguridad y alcanzar la equidad para los grupos marginados

El BM exigirá a los Estados y sus agencias facilitar el acceso y cumplimiento de las leyes como base para otorgar créditos

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Por supuesto, en México, donde campea la impunidad y el corto respeto a la ciudadanía, la falta gobernanza produce miseria, violencia e inseguridad

Washington D.C.

Banco Mundial

Un nuevo reporte de política del Banco Mundial exige que los “países en desarrollo” y las agencias internacionales replanteen su acercamiento a la gobernanza como una clave para superar los retos relacionados con la seguridad, el crecimiento y la equidad.

El Reporte Mundial sobre Desarrollo en 2017: Gobernanza y la Ley explora cómo la desigual distribución del poder en una sociedad infiere con la efectividad de las políticas. Las asimetrías permiten explicar, por ejemplo, porqué las leyes contra la corrupción y las agencias de los Estados frecuentemente fallan al frenar la corrupción, porqué la descentralización no siempre mejora los servicios municipales, o las bien diseñadas políticas fiscales pueden no reducir la volatilidad y generar ahorros a largo plazo.

El reporte hace notar que cuando las soluciones políticas y técnicas fallan en lograr los resultados deseados, las instituciones frecuentemente son criticadas. Sin embargo, encuentra que los países y los donantes necesitan pensar más ampliamente para mejorar la gobernanza y así las políticas podrán ser exitosas. Define la mejor gobernanza como el proceso a través del que tanto los Estados y los grupos no estatales interactúan para diseñar e implementar políticas, trabajando en un conjunto de reglas formales e informales que son perfiladas por el poder.

“Una demanda por servicios eficaces, buena infraestructura, y buenas instituciones que prosigan construyendo, es vita que los gobiernos usen recursos escasos y logren la mayor eficiencia y transparencia posible”, indica el presidente del Grupo del Banco Mundial, Jim Yong Kim. “Esto significa poner un arnés a la experiencia del sector privado, trabajar cerca de la sociedad civil y redoblar los esfuerzos en la lucha contra de la corrupción. Sin mejor gobernanza nuestros objetivos para reducir la pobreza extrema y hacer mayor la prosperidad compartida serán inalcanzables”.

 

 

República de la extrema pobreza

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Plano Inclinado

Javier Pulido Biosca

Siendo México uno de los países más ricos del orbe, la mayor parte de los pobladores vive condiciones de pobreza que nunca se consideró que fueron posibles para un país con la abundancia y variedad de recursos como los que tiene el país del águila y la serpiente.

Y surge la pregunta: ¿cómo se empobreció México?

Después de buscar el hilo conductor en sucesivas “crisis”, “devaluaciones”, “deudas públicas” y otros factores técnicos largos de detallar pero que permiten ver la manera como se convierten en riqueza para unos y pobreza para muchos, nos dimos a la tarea de ver cómo es que las riquezas petroleras se volvieron humo y la empresa, que es la novena petrolera del mundo, carece de recursos para invertir, por lo que tiene que invitar a compañías, muchas de ellas de menor dimensión, para que lleven a cabo la inversión.

También las riquezas mineras del principal país productor de plata y el que tiene la mayor mina de oro del globo, nunca se ven reflejadas como riqueza para los pobladores. Lo mismo sucede con las enormes maquilas de automóviles que llevan a cabo las grandes empresas multinacionales para las que hasta ahora hay sólo una empresa mexicana productora de monobloques para motores.

Y todo apunta hacia un rumbo: deficiencias en la administración pública. Pemex paga impuestos de alrededor del 60% de sus ingresos brutos, tasados antes de considerar las ganancias. Con su 40% restante se ve obligado a pagar sus costos de producción y a invertir en nuevos proyectos. Ninguna empresa del mundo tiene capacidad para tanto, excepto Pemex.

Como contraparte, la minería, completamente en manos de empresas privadas, la mayor parte con sede en Canadá, paga cada una de ellas tan sólo 5 pesos al semestre por concesión, sin importar el volumen o el metal que produzcan y, de las 832 concesiones mineras sólo producen 31 de ellas, las demás son usadas en la especulación bursátil.

Son estas asimetrías un factor de pobreza, pues ni las empresas invierten, sino especulan, como las mineras, o las fórmulas incoherentes les impiden invertir, como Pemex.

A esto se agrega una clase política extremadamente costosa e ineficiente. En esto son para destacarse los elevados salarios, dietas y compensaciones que reciben los servidores públicos de elección popular: diputados, senadores, gobernadores, alcaldes y regidores que forman una costosa capa de la población a la que tiene que mantener el esfuerzo y productividad de las empresas, tanto públicas como privadas.

Para gran parte de los pobladores es fuente de indignación saber que no hay dinero para medicamentos en las instituciones de salud pública pero en cambio sus diputados se llevan cada uno casi 200 mil pesos mensuales y, cuando enferman, no acuden a las clínicas del ISSSTE, como todo servidor público, sino que la legislatura, con dinero del pueblo, les paga los mejores hospitales privados y los medicamentos más costosos. Además llevan sustanciosos bonos de retiro y pensiones vitalicias de puestos que no debieran ser siquiera considerados como contratos, ya que el contratante es el pueblo de México.

¿Qué pasaría si esa clase política adelgazara sus gastos y se dirigiera el ahorro a las empresas públicas? Tal vez Pemex fuera más productivo y todas las empresas públicas tuvieran mayor margen de maniobra para no caer en austeridades y ahorros mal entendidos, sino en mejoras productivas cada vez mayores.