Túnel de la Complicidad

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Representa al México y al Coatzacoalcos actual: inútil, improductivo, sin sentido y sumergido en opacidades entre el sector público y el privado

Hundimiento Tunel

Dos trabajadores fallecieron en el hundimiento del remolcador que instaló el túnel

Javier Pulido Biosca

Revista Raíces

La obra inaugurada por quien representa la mayor traición a la patria en la historia mexicana hecha desde el gobierno central y sus aliados en los partidos PRI, Verde, PAN y PRD, es un símbolo de la situación que tiene hoy en día la región sur de Veracruz.

Simboliza el despilfarro y latrocinio de recursos públicos para favorecer a un privado que ni siquiera genera riqueza a las familias de su propios trabajadores: Carlos Slim, quien se abstiene de cumplir ni las más simples regulaciones estatales, como la de abstenerse de cobrar en los estacionamientos públicos de sus centros comerciales.

Es también el túnel la representación de la decadencia en la industria energética nacional, pues la zona industrial que pretende comunicar está en el más completo abandono. Para favorecer monopolios privados, como el de Braskem Idesa, ha dejado de producir polietilenos; con la finalidad de que lucren especuladores sin principios se ha cedido la producción de Pajaritos a Mexichem, que lucró con el cobro de seguros a partir de una explosión que oficialmente asesinó a 30 trabajadores, pero que las cifras estimadas por los contratistas dejen ver una cifra de varios cientos de trabajadores masacrados y que fueron desaparecidos con la intervención de la Heroica Armada de México.

Es también el símbolo de las acciones sin sentido, conecta una vialidad que va de ninguna parte con otra que va a ningún lugar y donde únicamente circularán vehículos ligeros, no los pesados autotransportes que van a la industria –o lo que resta de ella–, no furgones de ferrocarril que mueven carga entre dos zonas del país, sino vehículos ligeros que circulan entre la empobrecida población de Allende y la miseria económica de Coatzacoalcos.

Pero, más que otra cosa, el túnel sumergido es símbolo de las complicidades entre los diversos gobernantes e innumerables privados que han lucrado con recursos públicos. Del presupuesto anunciado por 1 mil 800 millones de pesos se elevó hasta por arriba de los 5 mil millones de pesos.

Dejaron dañadas a muchas viviendas de la proximidad, a las que se ha omitido liquidar los daños. Hubo accidentes, entre ellos el de un remolcador, en que murieron varias personas. Fraudes, mendacidades, opacidades de todo tipo avaladas por sucesivos gobiernos de Veracruz desde Miguel Alemán hasta Miguel Ángel Yunes, pasando por Fidel Herrera y Javier Duarte, todos involucrados y partícipes.

Infinidad de privados también participaron y son beneficiados, siendo la cara nueva el mañoso empresario Carlos Slim Helú, para muchos reconocido como hechura de Carlos Salina de Gortari.

Ahora no sabemos cómo llamarle: “Túnel de la Complicidad”, “Túnel de la Decadencia” o designarlo con el nombre de algún político como Antonio López de Santa Anna o Enrique Peña Nieto. Dejaremos que sea la oficialidad la que de el nombre oficialidad a este monumento al México actual.

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