Petróleo y revolución

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Este capítulo trata de la relación entre los petroleros y los brotes de rechazo al modelo extranjerizante impuesto por el gobierno

Javier Pulido Biosca

tanques1914

Tropas del gobierno federal custodian los tanques de almacenamiento que tuvo El Águila en el puerto de Coatzacoalcos

  1. Petróleo y Poder en el Sur de Veracruz Durante la Revolución

 

La Revolución Mexicana en el sur de Veracruz, como en todo el país, no se dio de manera homogénea y es muy difícil saber cuáles fueron las propuestas de muchos de los grupos de revolucionarios (muchas veces porque tales propuestas no fueron siquiera formuladas).

No se pretende en este escrito agotar el tema o establecer abundancia de datos sobre el proceso que va de 1906, año en que se da el primer levantamiento armado en la región, a 1929, año en que terminan los levantamientos armados en la zona al ser fusilado el general Miguel Alemán González cerca de Almagres.  Simplemente lo que se busca es definir las relaciones de poder que dieron origen al proceso revolucionario en la región y la manera en que este proceso se relacionó con los dos factores más importantes del desarrollo, según fue definido desde el régimen de Porfirio Díaz: el Primero es el Ferrocarril Nacional de Tehuantepec y sus puertos terminales, Coatzacoalcos y Salina Cruz; el segundo el desarrollo petrolero que se representa en esta etapa con la instalación de la refinería en Minatitlán, las modificaciones en el puerto de Coatzacoalcos y la creación del muelle en Nanchital, todo entre 1908 y 1909.

Ambas empresas, la del ferrocarril y la del petróleo, elaboraron grandes obras de infraestructura que introdujeron un nuevo factor de poder en la región: La gran empresa transnacional, que en este caso fueron tres fuertemente relacionadas entre si en un holding: la constructora Samuel Pearson & Son, Ltd., la del Ferrocarril Nacional de Tehuantepec, con capital 50% del gobierno de México y 50% del contratista Samuel Pearson & Son, Ltd. y la Pearson Petroleum Company, Ltd., con amplias concesiones hasta por 51 años y en la que intervino el capital del general Porfirio Díaz, las tierras de Manuel Romero Rubio y las inversiones hechas por el propio Weetman Pearson, así como varios socios ingleses que se adueñaron de tierras indígenas y varios proveedores mexicanos que estuvieron dispuestos a rentar sus tierras para que se les diera uso petrolero.

 

  • 1. Los Socios de la Pearson en 1909

 

Es importante para la microhistoria del petróleo en el sur de Veracruz establecer las maneras en que algunos terratenientes participaron con la empresa Pearson and Son, Limited, que después se convirtiera en la Compañía Mexicana de Petróleo El Águila, ya fuera vendiéndole los derechos de explotación petrolera o siendo proveedores de la empresa y, en algunos casos, como empleados administrativos. La información sobre este tema nos llega en múltiples fragmentos de muy diversos orígenes y así la reproducimos, tocando en este escrito algunos datos sobre la manera en que la empresa se relacionó con los propietarios de los terrenos de “La Concepción”, que resultaron ser los más productivos de la región en las dos primeras décadas del siglo XX.

Hay una laguna documental entre los trabajos que desarrolló José Antonio Ortiz hacia 1884 en el Potrero del Alquitrán aguas arriba del río Coachapa[1] y lo que se contrata en un documento de 1909 a que haremos referencia ahora. En el primer caso, los dueños de las tierras no reclamaron renta o beneficio alguno, en parte porque se trató de un trabajo experimental –el primero de que hay datos en el sur de Veracruz– que además era llevado a cabo por mexicanos habitantes de la región. 25 años después, en 1909, los dueños de las tierras signaron contratos individuales con la empresa extrajera, se trata ya de una explotación comercial cuyos beneficios los garantizaba ya la refinería de Minatitlán, en operaciones ya desde 1908. Para facilitar la administración de los pagos que llegarían a los terratenientes se constituyó un pool, cuyo fondo lo depositaría la Pearson en una sola cuenta y el representante de dicho pool, Miguel G. Hernández, repartiría los beneficios entre todos los asociados según el tamaño de sus acciones o predios.

El 19 de noviembre de 1909 fueron firmados los convenios entre los propietarios del predio “La Concepción” y la compañía inglesa Pearson and Son, Limited par crear un pool que facilitara la explotación del petróleo en esa rica región, perteneciente al municipio de Minatitlán y limitada por el río Uxpanapa en lugar donde se forma la laguna de “La Concepción”.

En esas áreas se produce, todavía en la actualidad, después de casi un siglo de explotación constante, el crudo ligero de mayor calidad en el país. En 1909 los diversos pozos de “La Concepción” sirvieron para que la refinería de Minatitlán contara con la materia prima necesaria para su operación, complementados con los pozos en San Cristóbal, Potrerillo y Limonta. Los principales campos en La Concepción eran los de Filisola y Francita, todos en áreas colindantes entre sí.

El predio La Concepción comprometió una extensión total de 13 195.7032 hectáreas que pertenecían a las siguientes personas:

Agustín Reyes                                                                        2 921.9106 has.

Luis Gonzaga Torres                                                            1 610.9067 has.

The Veracruz Land and Cattle Company                       1 439.6114 has.

Ambrosio Torres                                                                    1 249.5952 has.

Miguel G. Hernández                                                            1 199.6114 has.

Nicasio L. Rosaldo                                                                  1 199.6114 has.

Dr. Victoriano Montalvo                                                      1 079.6503 has.

Antonino Riveroll                                                                     989.6794 has.

María Montalvo Vda. de Arias                                               479.7445 has.

Octavio Torres                                                                             342.7461 has.

Ignacio Rodríguez (sucesión de)                                            342.7461 has.

José del Carmen Rosaldo                                                          239.9222 has.

Benigno Morales                                                                            99.9679 has.

 

Los accionistas del pool recibirían como pago la parte proporcional que les correspondiera según la superficie de tierra representada en sus acciones. El pago era de $ 0.50 dólares por barril, que se vendía en el mercado en $ 2.00 dólares y costaba $ 0.50 producirlo, quedando $ 1.00 dólar por barril de ganancia a la Compañía[2].

 

  • 2. Un Propietario Disidente, ¿Se Anuncia la Revolución?

 

Según la escritura 140 de 1909, una de las cláusulas del contrato establece que se deja fuera al propietario Pedro Rosaldo, quien no aceptó hacer convenios con la empresa extranjera. Esta es una nota curiosa, ya que su hermano, Nicasio Rosaldo y su primo José del Carmen Rosaldo aceptaron formar parte del pool que se creaba. No es necesario cavilar mucho sobre el tema, Luciano Rosaldo, hijo de Pedro, estaba ya encarcelado en San Juan de Ulúa debido a la intervención directa de su tío Nicasio L. Rosaldo para que fuera aprehendido por la policía de Porfirio Díaz a causa de su participación en la revuelta de septiembre de 1906 en Ixhuatlán, donde radicaban estas familias[3], es natural que hubiera una fuerte aversión entre los hermanos, robustecida aquí por importantes cuestiones políticas.

Esta disidencia anuncia lo que, precisamente un año después sería el inicio de la Revolución Mexicana, que en el sur de Veracruz así como en otras áreas del país se venía gestando en los clubes liberales. En éstos había una fuerte ideología tendiente a frenar la entrega del país a las manos extranjeras; en el sur de Veracruz habían organizado el levantamiento armado de agosto de 1906 que culminó con la toma de Acayucan en manos liberales comandadas por Hilario Carlos Salas y, aunque fracasó en la toma de Coatzacoalcos, Minatitlán y Chinameca en esas fechas, sí cristalizó en la toma de Ixhuatlán en septiembre de ese año, lo que creó fuerte división entre los terratenientes de Ixhuatlán, representados unos por Nicasio L. Rosaldo, con fuertes compromisos con el régimen Porfirista y otros por Palemón Riveroll, Carlos y Luciano Rosaldo, de arraigada ideología liberal.

El choque de ambas tendencias se refleja en el protocolo a que estamos refiriendo, donde claramente se observa que hubo quienes se negaron a que los productos de la tierra fueran para beneficio de empresas extranjeras.

La ideología liberal de 1906 y años posteriores requiere de ser explicada en beneficio de una mayor claridad conceptual. El liberalismo político, que emana de Thomas Hobbes, afirma que el Estado debe adelgazar su intervención en las actividades de una nación y limitarse tan solo a la preservación de la vida y al cumplimiento de la ley natural en el ámbito económico. Esta ley natural es la preeminencia del derecho del más fuerte: “…el hombre es lobo del hombre…”, dice Hobbes hablando de la ley natural, que debe cumplirse tan sólo en el ámbito económico, en el que debe permitirse que el pez grande se coma al chico y que el rico absorba y explote al pobre.

Para los liberales de principios del siglo XX, la función del Estado es nadamás la de vigilar que se salvaguarden los intereses económicos de los grande capitales, cosa que va en contra de los intereses del pueblo y principalmente de los grupos indígenas. Esto los llevó a la concepción de que el Estado es enemigo del pueblo, por lo que debe desaparecer para dar paso a una sociedad sin Estado, cuyas leyes fueran a favor de todos los involucrados y no solamente la defensa del gran capital.

Esta es la ideología que prevaleció en los clubes liberales, sobre todo en los que el año de 1906 se levantaron en armas contra el régimen: el Club “Valentín Gómez Farías” de Coatzacoalcos y el “Vicente Guerrero” en Chinameca. Este importante cuerpo de ideología anarquista fue el motor de la Revolución Mexicana, al que después se adicionaron los centros del partido antirreleccionista de Madero.

[1] Ver Revista Raíces, número 65.

[2] Escritura 140 de 1909. Archivo Cantonal de Minatitlán.

[3] Ver Donato Padua, Cándido Donato, La Revolución de 1906 en el Sur de Veracruz.

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