Moody’s degrada la calificación de México

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Conserva su rango de A3, pero su perspectiva pasa de estable a negativa

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Moody’s degrada para presionar a los países en la aplicación de políticas monetaristas

Javier Pulido Biosca

Revista Raíces

La calificadora de riesgos financieros Moody’s Investors Service confirmó el grado de A3 a la calificación crediticia de México pero cambió la perspectiva a negativa, degradándola desde estable.

La soberana del gobierno tiene una perspectiva negativa debido a los siguientes factores:

1) Baja eficiencia y continuas afectaciones exteriores afectarán la consolidación fiscal incrementando el riesgo y las tasas, que no se estabilizarán en el horizonte de medida tomado por Moody’s.

2) Fragilidades contingentes en la manera en que el gobierno respalde a Pemex, generando presiones en la liquidez de la paraestatal, lo que mermará el proceso de consolidación fiscal.

La perspectiva negativa balancea el fuerte compromiso del gobierno para lograr una consolidación fiscal y contener la presión a la liquidez en Pemex ante los retos derivados de una merma en su actividad económica, los bajos precios del petróleo y los riesgos al implementar las medidas para limitar que las finanzas públicas se contaminen con la crisis de Pemex.

En ningún momento se menciona la fuerte afectación que tiene sobre Pemex la fuerte carga impositiva.

Los factores considerados

La principal causa para que la calificación soberana de México sea revisada a la baja está en las dificultades para lograr una consolidación fiscal. Cuando las reformas estructurales fueron adoptadas Moody’s esperaba que la consolidación fiscal tuviera fuertes impactos en el crecimiento del PIB (alrededor de un 3% adicional), lo que llevaría a una estabilización del margen de deuda.

Una combinación de la caída de los precios del petróleo y un crecimiento menor al esperado han mermado la perspectiva. Moody’s pronostica un crecimiento moderado que se ubicará arriba del 2.5% para 2016 y 2017, lo que pone en riesgo los esfuerzos gubernamentales para la consolidación fiscal.

Bajo crecimiento y un entorno de bajos precios del petróleo reducirán la captación fiscal. Mientras que la reforma fiscal mejora la estructura para la captación fiscal, la creciente dependencia de los precios del crudo afecta la captación fiscal que proviene de este rubro. Moody’s anticipa una caída de la captación fiscal que llegará al 18.5% del PIB en 2016, siendo que en 2015 fue del 19.3%.

La deuda del gobierno federal ha alcanzado el 34.4% del PIB, creciendo desde el 27.9% en 2011. Moody’s estima que la deuda pública se incrementará gradualmente, pero que se estabilizará en alrededor del 37% del PIB para 2018, lo que es consistente con el rating de A3

Dificultades en la consolidación fiscal

Las dificultades financieras en Pemex, provenientes de los bajos precios del petróleo incrementan el parecer de que necesitará un soporte de liquidez. Pemex está recortando gastos por 100 mil millones de pesos en 2016 y planea incrementar su eficiencia operativa a mediano plazo para asegurar la salud de las finanzas de la empresa.

Sin embargo, el ajuste encara cambios significativos. A mediano plazo, el déficit de Pemex derivado de los impuestos a que está sujeto y los gastos de su servicio de deuda persistirán hasta 2018.

Si la paraestatal no es capaz de financiar su déficit en los mercados de capital, la deuda soberana podría proporcionar un respiro financiero para asegurar que Pemex puede cubrir sus pagos y, potencialmente, sus requerimientos de capital.

Dado el tamaño de esas necesidades financieras, Moody’s cree que el impacto fiscal de este apoyo puede frenar cualquier progreso logrado en la consolidación fiscal, frenar la estabilización de la deuda gubernamental y castigar la deuda del gobierno federal por arriba del 40% del PIB.

¿Qué haría variar la calificación?

En los próximos dos años Moody’s evaluará el progreso alcanzado en la consolidación fiscal y la implementación de recortes al gasto de Pemex para enfrentar las presiones de liquidez.

Moody’s estabilizaría el rating de A3 de México si las medidas necesarias para contener las fragilidades de Pemex se aplican, aún en un entorno de bajo crecimiento.

Se calificaría a la alza si el crecimiento es mayor que el esperado por las reformas, que redundarían en la creación de mayores captaciones fiscales.

Contrariamente, se cambiaría a la baja la calificación si las debilidades de Pemex y del sector público continúan creciendo más allá del 40% del PIB.

 

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