La deuda de Veracruz

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Lo importante no es el abultado monto que se debe, ni su origen, sino que nadie puede mostrar en qué se empleó el recurso

Note usted los rostros y las actitudes de quienes le deban tanto al pueblo de Veracruz

Note usted los rostros y las actitudes de quienes le deben tanto al pueblo de Veracruz

Javier Piulido Biosca

Revista Raíces

Este jueves 27 de agosto la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, SHCP, reportó que las participaciones federales que correspondieron al estado de Veracruz el mes de julio de 2015 fueron de 2 mil 500 millones de pesos, cifra que ha ido creciendo en los meses de este año.

Con ese monto de ingresos pueden hacerse muchas obras, pero el caso es que en Veracruz esas obras están ausentes y no sólo eso, sino que hay una deuda pública por arriba de los 48 mil millones de pesos y que ha seguido creciendo sin que se vean obras que justifiquen ese nivel de endeudamiento.

Recientemente se ha puesto de moda el tema de la deuda de Veracruz, que es muy abultada, pero lo importante para los ciudadanos y para los pobladores de la rica entidad jarocha es que nada hay que justifique esa deuda tan cuantiosa: los ingresos de Veracruz son abundantes, tan solo de participaciones federales ingresan más de 2 mil 500 millones de pesos al mes.

A esta cifra hay que agregar la captación de cerca de 5 mil millones al mes por ingresos propios: derechos, casetas de cobro, multas, prediales, agua potable y servicios de todo tipo, además del 2% del impuesto a la nómina de todas las empresas en Veracruz.

Todas estas cantidades, que pagan los pobladores de Veracruz pasan a algo que podría llamarse una “cámara oscura”, de la que nada se informa a los veracruzanos: ni se dan a conocer los montos precisos de cada uno de los renglones de ingresos, ni se dan a conocer el tipo de gastos que hacen con el dinero que aporta el pueblo de Veracruz.

Pero, además de los más de 90 mil millones de pesos anuales que ingresan a las arcas del gobierno de Veracruz y de cuyo uso nada se reporta, se está generando una cuantiosa deuda pública cuya utilización nadie sabe cuál sea. Extraña cosa.

Con ese río de millones se podría pagar la nómina de todos los trabajadores de Veracruz y de sus municipios, y pagar buenos salarios, con toda la formalidad laboral que marcan las leyes.

Se podría además tener carreteras cuidadas, bien pavimentadas y lo suficientemente amplias como para dar circulación segura al creciente tráfico que tiene cada región. Puentes, caminos vecinales bien conservados, parques, jardines, espacios deportivos, subsidios suficientes para la Universidad Veracruzana, publicaciones, eventos culturales, apoyo a creadores y una amplia variedad de riquezas culturales.

Las escuelas podrían recibir el mantenimiento suficiente, para que se dé cumplimiento al Artículo Tercero Constitucional y se libere a los padres de familia de las onerosas e ilícitas cuotas que cobran las escuelas primarias y secundarias.

Preocupante, muy preocupante es que no se rindan cuentas del uso del dinero público, que se contraigan deudas sin que se justifiquen con obras y acciones. Esto debe resolverse y salir de esa “caja negra” en que mantienen escondida la realidad.

Esos funcionarios deben informar porque, ¿para qué los queremos si no nos sirven? ¿Para qué pagamos sus salarios si dan malos resultados?

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