Cien años de la Comisión Técnica del Petróleo

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Conmemorar lo que una generación de mexicanos valientes y nacionalistas pudo lograr hace un siglo se ve a la luz de los sucesos actuales

Las compañías amenazaron con dejar de pagar impuestos y salir del país

Las compañías amenazaron con dejar de pagar impuestos y salir del país

Fluvio Ruíz Alarcón

En esta hora fugaz

hoy no es ayer

y aún parece muy lejos la mañana

 

José Emilio Pacheco

De acuerdo al historiador Joel Álvarez de la Borda (Crónica del Petróleo en México), el antecedente más remoto del intento de comercializar petróleo en nuestro país, se sitúa en 1863, cerca de Tepetitlán, Tabasco; cuando el sacerdote Manuel Gil y Sáenz, descubrió un yacimiento superficial al que denominó “Mina de Petróleo de San Fernando”. En esa misma década, aparece ya en la jurisdicción del Departamento Administrativo, una “Dirección de Minas”.

Si bien es cierto que uno de los objetivos estratégicos de la dictadura de Porfirio Díaz, fue dar todas las facilidades a la inversión extranjera; también lo es que la imbricación entre el poder político y el económico no estuvo exenta de complejidades. A pesar de lo incipiente de la actividad petrolera, en el porfiriato se fijaron las bases legislativas para su regulación. En particular, debe mencionarse la Ley Minera impulsada por el Ministro de Hacienda porfirista, José Yves Limantour.

En correspondencia con el paulatino desarrollo de la industria petrolera, hacia el final del régimen de Porfirio Díaz, dentro del Ministerio de Fomento, la Dirección de Minas se transformó en la Dirección de Minas y Petróleo; entre cuyas funciones estaba la de atender lo relacionado con las concesiones de permisos de explotación petrolera.

Después del triunfo de la Revolución Mexicana e iniciada la lucha fratricida entre caudillos, la fracción carrancista, instalada en el puerto de Veracruz, consideró que el estatuto jurídico y administrativo de la Dirección de Minas y Petróleo, resultaba inadecuado ante la creciente importancia de la industria petrolera. Por tal motivo, el 19 de marzo de 1915, Venustiano Carranza emitió el “Acuerdo del Ciudadano Primer Jefe del Ejército Constitucionalista”; por el cual se creó la Comisión Técnica del Petróleo, dependiente de la Secretaría de Fomento, Colonización e Industria (Legislación petrolera 1783 – 1921).

La Comisión debería estar compuesta por un presidente y cuatros vocales, siendo el Secretario de Fomento, Colonización e Industria, “su presidente nato”. Además, se dispuso en el Acuerdo que “para llevar a la práctica los trabajos de investigación que la Comisión Técnica del Petróleo acuerde, se nombrará el personal que fuere necesario, y contará como fuentes de información con el auxilio de las Secretarías de Estado y sus dependencias”. Asimismo, para el funcionamiento de la Comisión, a través del Acuerdo, Venustiano Carranza autorizó que se dispusiera una cantidad de hasta cien mil pesos.

El objetivo fijado a la Comisión fue el de “emprender una investigación completa sobre todo lo que concierne a la industria del petróleo, en la República, y a sus relaciones con el Gobierno; y que proponga las leyes y reglamentos necesarios, para el desarrollo de esa industria”. La presidencia de la Comisión recayó en el Ing. Pastor Rouaix, quien ocupaba en ese momento la titularidad de la Secretaría de Fomento. Casi dos años más tarde, el Ing. Pastor Rouaix participó en el Congreso Constituyente de 1917, como diputado por el distrito con cabecera en su natal Tehuacán, Puebla. Como es sabido, Pastor Rouaix, al lado de otros personajes como Luis Cabrera y Francisco J. Múgica, tendría un papel muy destacado en la redacción del Artículo 27 constitucional, durante los trabajos que culminarían con la promulgación de la nueva Carta Magna. De hecho, fueron los grupos cercanos al carrancismo los que mostraron mayor interés por la cuestión petrolera, durante los trabajos del Constituyente.

La Comisión Técnica del Petróleo estableció el uso del español y del sistema métrico decimal en los documentos de la industria petrolera. Esta medida tuvo mucha más relevancia de lo que pudiera creerse a primera vista: fue un primer paso en la dirección de la nacionalización de la industria. Asimismo, a partir de enero de 1916, la Comisión inició la publicación del Boletín del Petróleo, en cuyas páginas se perciben ya los principios nacionalistas que se consolidarían en el Constituyente de 1917. La construcción de las bases ideológicas, políticas, técnicas y económicas; presentes en la restauración de la soberanía de la Nación sobe los recursos petroleros, mucho le debe a la experiencia adquirida por la Comisión Técnica del Petróleo.

En 1917, la Comisión sirvió de base para la creación del Departamento del Petróleo, el cual fue adscrito a la naciente Secretaría de Industria, Comercio y Trabajo. Posteriormente, en los años veinte, se crearía el Control de Administración del Petróleo Nacional (CAPN); con el objeto de producir y refinar petróleo en terrenos federales. En 1933, el CAPN sería substituido por la empresa Petróleos de México, S. A. (Petromex), que fue fundamental en el aprovechamiento de la riqueza petrolera en la llamada Faja de Oro y en particular en el campo de Poza Rica, Veracruz. Petromex trasladó sus propiedades, en 1937, a la Administración General del Petróleo Nacional, la cual se haría cargo de los bienes expropiados a las empresas petroleras el 18 de marzo de 1938; hasta la constitución de Petróleos Mexicanos, unos meses más tarde.

Como podemos ver a partir de este breve recuento histórico, la Comisión Técnica del Petróleo constituyó el primer intento de intervención directa del Estado revolucionario, en el sector petrolero nacional. El conocimiento obtenido y el aprendizaje logrado –que se muestran claramente en los números publicados del Boletín del Petróleo–, permitieron darle rumbo, sentido y coherencia a la evolución institucional del manejo del sector petrolero. A partir de los trabajos de la Comisión, fue posible establecer plenamente la soberanía de la Nación en materia de hidrocarburos, así como afianzar el papel que en esta materia jugó el Estado mexicano durante décadas. De ninguna manera fue obra del azar, el papel que su presidente, el Ing. Pastor Rouaix, jugaría en la elaboración del Artículo 27 de nuestra Constitución.

Punto de partida del sendero institucional en materia petrolera, recorrido por nuestro país durante casi un siglo, nunca estará de más recordar los cien años de la creación de la Comisión Técnica del Petróleo. Mucho menos, cuando estamos  a unos cuantos meses del regreso de las trasnacionales petroleras, en lo que sin duda representa un punto de inflexión en el sentido de la relación del Estado mexicano con el sector petrolero.

La Comisión Técnica del Petróleo quedará para siempre como un rastro imborrable de lo que una brillante generación de mexicanos fue construyendo con valor, decisión y patriotismo: la voluntad colectiva del aprovechamiento de la riqueza petrolera en beneficio del pueblo mexicano.

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