El “Chapo” como distractor

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:: El sistema usa eso que llama “delincuencia” como un eficaz distractor para los delitos avalados por la ley

:: En México hay una carencia completa de credibilidad

Fuga minimalista. Magú

Fuga minimalista.
Magú

Plano Inclinado

Javier Pulido Biosca

Es claro que México es un Estado fallido, un Estado que padece una completa pérdida de control físico del territorio, a la vez que ha perdido el monopolio en el uso legítimo de la fuerza. Hay una completa erosión de la legitimidad de la autoridad, por tanto de la legitimidad de su toma de decisiones.

Es al mismo tiempo incapaz de suministrar, de manera adecuada los servicios básicos, así como de garantizar los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales que están consignados en la Constitución.

Tiene apenas cierta capacidad para interactuar con otros Estados en la comunidad internacional, ya que su acción es subalterna y su actitud servil.

En situaciones como esta es que se da un corrimiento hacia el delito, ya sea porque el gobierno mismo lo fomenta y encubre (asesinatos masivos como los de Ayotzinapa; flagrante abuso de autoridad, como las sucesivas imposiciones de leyes y “cambios que el país necesita”; encubrimiento de delitos graves, como la “casa blanca” del presidente, lo de Oceanografía, lo de Mexicana de Aviación o lo de OHL), o porque el gobierno se reconoce incapaz de contener (como la pretendida fuga del “Chapo” Guzmán).

Una tercera opción es el uso de ciertas figuras públicas de relevancia, como el caso del “Chapo”, para usarlas como distractores de cosa que no se desea que vea el público mexicano, que invariablemente se comporta como masa amorfa e ignorante de sí misma.

¿DE QUÉ NOS DISTRAEN?

Para empezar, la totalidad de los pobladores del país está convencida de que la pretendida fuga del recluso en un penal de “alta” seguridad es una fabricación. Hasta los niños de 7 u 8 años consideran que no se fugó, sino que lo sacaron. Y consideran que los sacaron desde el mismo gobierno.

La acusación de corrupción, venta de datos y planos. La busca de un chivo expiatorio, todo fluye con asombrosa regularidad: con la regularidad que distingue al poder judicial mexicano.

Pero hay más fondo: el “Chapo”, una persona nunca más nociva que la sarta de políticos enquistados en los partidos, las alcaldías, gubernaturas y escaños de diputaciones y senadurías se fugó unos días antes de que se convocara la tan controvertida Ronda Uno, que se lleva a cabo el miércoles 15 de julio.

Terrible predicción pesa sobre el asunto de la Ronda Uno, en la que serán concesionados muchos de los campos y yacimientos petroleros más productivos del país y en la que no participará Pemex, sino empresas petroleras ligadas a las grandes actividades delictivas: asesinato de opositores, violaciones a las leyes de países donde operan, daño ambiental y social. Derrames como el tan sonado hace cinco años en el pozo Macondo, la plataforma Deepwater Horizon, de British Petroleum, que se ha negado a cubrir sus obligaciones con los pescadores mexicanos, son las empresas que participan en la Ronda Uno.

¿No cree usted que esto bien vale la pena taparlo con una “fuga” fabricada a la medida?

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