El túnel electorero

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El túnel pretende sustituir el puente Coatzacoalcos I, pero sin capacidad para vehículos pesados ni ferrocarril

El túnel pretende sustituir el puente Coatzacoalcos I, pero sin capacidad para vehículos pesados ni ferrocarril

Nuevo embate de las ficciones sobre el fallido túnel sumergido

Javier Pulido Biosca

Revista Raíces

Tan pronto se acercan los tiempos electorales empiezan a volar las dedicadas declaraciones de políticos sobre el fallido túnel que vincula la fantasía de un auge con la desvergüenza del hurto constante. Actúan a sabiendas que la población sí es tan ciega, sorda y apática como ellos creen. Y convierten el fallido proyecto en palestra donde la esgrima política grita ¡viva! a los fraudes de políticos.

En días pasados un excelente reportaje signado por Victoria Rasgado dio a conocer el inicio de la ola de declaraciones políticas. Inicio decoroso, como debe ser, comenzado por la rechoncha y malhadada cabeza del gobierno de Veracruz, cuya voz tipluda hace pensar en multimillonarios fraudes pero que genera confianza en los bolsillos de sus reducidos socios.

Ya se perfilan las declaraciones, y se adivina el curso: “recuperan millones para invertir en el túnel”. De aquí sigue una andanada de aspirantes a cargos de elección popular, que en este caso son diputaciones federales, que celebrarán la maravillosa obra inútil.

Un voz que se ostentará sabia y centrada afirmará que debe continuar la obra después de tanto como se ha invertido.

Algunos dirán que es falso que los tramos sumergidos ya e inundados se hayan deteriorado lo suficiente e insistirán que la obra está hecha con la más elaborada tecnología pero omitirán decir que esa tecnología es la más sofisticada para el desvío de recursos.

Nadie dirá una sola palabra para hablar de los hallazgos arqueológicos localizados en el sitio, cosa que justificaría el gasto multimillonario si se supiera cómo hacer un museo adecuado para ello y se tuviera la intención de convertir este atractivo turístico en un negocio a largo plazo.

Pero los políticos carecen del talento para ver más allá de la caja de los centavos y de la inmediatez de sus ambiciones.

Así las cosas, declaraciones de más, tinta de menos, llegará el 2 de junio, se perpetrará un nuevo fraude electoral contra de la voluntad popular y el túnel volverá a sumergirse en la oscuridad por otros dos años para resurgir en la próxima campaña electoral, cuyos reportajes esperan a ser redactados, pero cuyos resultados ya se ven desde ahora.

Sin duda, la simulación se basa en la realidad de un pueblo crédulo por su ignorancia, apatía y hambre.

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